Entrevista | 05/11/2026
Ganar se ha convertido en una costumbre para Toni Bou (40 años, Piera), pero ni siquiera dos décadas de éxitos han conseguido que el español pierda la perspectiva.
“Lo que he vivido no es la realidad del deporte”
Toni Bou habla con AS en la presentación de su documental ’40 de 40′ y reflexiona sobre 20 años de éxitos que le hacen querer más. Aunque asegura que está “preparado para perder”.
Ganar se ha convertido en una costumbre para Toni Bou (40 años, Piera), pero ni siquiera dos décadas de éxitos han conseguido que el español pierda la perspectiva.
El 40 veces campeón de trial se reconoce afortunado por una trayectoria que considera excepcional y empieza a mirar de reojo hacia una retirada que todavía no tiene fecha.
Durante la presentación de su documental ‘40 de 40′ junto a Repsol y Movistar Plus, reflexiona con AS sobre el precio de la victoria, las dudas que acompañan a los campeones y una vida de esfuerzos que ha hecho de lo extraordinario una rutina.
Después de 40 títulos ha podido ver todos sus éxitos en la gran pantalla. ¿Emociona más verlo o vivirlo?
—Emocionan mucho las dos cosas. Te diría que me ha emocionado mucho, más de lo que me esperaba, ver las imágenes, sobre todo porque están también mis padres aquí (en la presentación que tuvo lugar en el Campus Repsol).
Ha sido espectacular cómo ha sido este último año y creo que el documental describe muy bien lo que soy y lo que he conseguido.
De todo lo que ha visto, ¿con qué momento se quedaría?
—Es muy difícil, pero que los rivales hablen también de ti es algo que realmente me ha gustado mucho. Ha sido un momento emocionante y quizá me quedaría con eso.
Desde fuera se ve todo perfecto pero, ¿no le han tirado nunca de las orejas?
—Muchas veces, muchas veces pasa que me tiran de las orejas (risas). Pero por eso también me ha gustado tanto todo lo que hemos visto y lo que han dicho de mi.
Al final, cuando tienes tanta rivalidad, la relación no es tan buena y ahora verlos hablar tan bien de mí es algo que me ha gustado mucho.
¿Con quién ha tenido más pique durante su carrera?
—Te diría que con Adam (Raga) ha sido con el que más roce hemos tenido. A día de hoy la relación ha cambiado mucho. Él ya está retirado y realmente nos entendemos mucho porque nos gusta lo mismo.
Quizá ha sido con él con quien más me he enganchado. Pero también hemos tenido roces con Albert (Cabestany), con Jeroni (Fajardo).
Especialmente con ellos dos, porque con Jeroni de pequeño empecé en bici y Albert estuvo en el equipo donde yo aprendí más, en Beta, de los 15 a los 19 años. Es un deporte que, al ser individual y no haber ese cuerpo a cuerpo, tiene una relación diferente entre rivales.
Su madre contaba en el documental que de vez en cuando se escapaba por ahí. ¿Cuál ha sido la mayor locura que ha hecho por la moto?
—Locuras con la moto he hecho muchísimas (risas). Al final siempre acaba siendo superar retos. Quizá escaparme de clase para ir a probar algo que tenía pendiente en la cabeza...
He sido bastante buen niño, me he escapado pocas veces, pero alguna vez sí que me compliqué con la moto, no podía sacarla y estaba en un lío porque evidentemente no sabían que estaba allí. Han sido momentos divertidos. Los miro ahora y no me arrepiento, han sido momentos muy bonitos.
Cuando llegó a competir a nivel mundial, reconoce que le costó dar el paso de ser campeón e incluso llegó a tener dudas. ¿Han vuelto a aparecer alguna vez ahora que ya suma 40 títulos?
—Sí, evidentemente. A veces vienen las dudas. Como digo siempre, cuando ganas un título hay que disfrutarlo mucho porque no sabes quién vendrá, quién mejorará o cómo se harán las cosas el siguiente año.
En el deporte siempre hay muchas dudas y lo más importante es saber solucionarlas o buscar tu mejor versión de ese momento. Eso es lo que siempre he buscado.
A lo largo de todos estos años, ¿ha cambiado más de mentalidad o de forma de pilotar para seguir arriba?
—Yo diría que en estos 20 años he cambiado muchas cosas, tanto técnicamente como, sobre todo, mentalmente a la hora de enfrentar las carreras. Siempre intentas mejorar, pruebas cosas y no siempre van bien, pero cuando encuentras un buen camino intentas no tocar cosas.
Hay muchas cosas parecidas del Toni de 2007. Evidentemente, físicamente he empeorado por lesiones, por edad y porque es ley de vida, pero mentalmente sí creo que hay cosas que he podido mejorar.
Después de tantos años ganando, ¿cree que sabe perder?
—Creo que sí, que sé perder. Tantos años me han enseñado a ser realista y a entender que lo que estoy viviendo no es lo normal para un deportista. Estar 20 años ganando no es lo normal.
Pero ha hecho que lo parezca.
—Sí, sí, he hecho que lo parezca, pero tengo muy claro que lo que he vivido no es la realidad del deporte. Estoy preparado para perder y me doy más que satisfecho con todo lo que he ganado.
He sido súper afortunado de ganar y no solo de ganar, sino de poder disfrutarlo, y encima durante tantos años.
Marc Márquez dijo recientemente en una entrevista con AS que todos los grandes deportistas son adictos a ganar, que la victoria porque es el mejor combustible. ¿Está de acuerdo?
—Sí, tiene toda la razón. Lo comparto con Marc, con quien tengo una relación increíble. La explicación es clara: cuando tocas esa adrenalina, ese momento, siempre quieres más. Como dice él, a veces las lesiones te apartan un poco de esa sensación y no deseas tanto competir. Pero cuando vuelves a ganar lo vuelves a necesitar, lo vuelves a querer otra vez.
¿Esa necesidad de ganar puede hacer que, en algún momento, no se tenga una relación sana con la victoria?
—Sí, está claro. En el deporte no todo es sano. Hay momentos quizá de obsesión, hay momentos de obligación, hay momentos de tener más prisa en acabar o en ganar de lo que toca.
Por eso creo que hay que valorar las cosas, ir paso a paso, intentar centrarte y, a veces, mirar hacia atrás, ver de dónde vienes, todo lo que ha costado y valorarlo.
Tanto Marc (Márquez) como yo hemos ganado muchísimo, pero creo que valorar mucho las cosas y el trabajo diario es lo que nos ha llevado a ganar tanto.
Dejando a un lado los éxitos, ¿hay algún sueño que le quede por cumplir fuera de la competición?
—Fuera de la competición te diría que quizá tener más tiempo para mí. Es algo que compitiendo es muy difícil y que voy a tener el día que me retire.
Estoy convencido de que lo voy a disfrutar mucho. Y poder estar físicamente bien para disfrutar también de esa etapa, que creo que es muy bonita.
¿Se ha planteado cómo será la primera vez que se levantes y no tengas nada que hacer?
—Lo he pensado muchas veces (risas). Al final te pasan muchas cosas por la cabeza y más teniendo ya 40 años. Aunque esté ganando aún, cada vez lo ves más cerca.
Lo estoy disfrutando y creo que el día que me levante y me retire me faltarán planes, sobre todo el primer día. Pero luego tendré que estructurar un poco la vida porque no tendré tiempo para hacer todo lo que me queda pendiente y tendré que poner un poco de orden.
¿Cambiaría alguno de sus títulos por cualquier otra cosa?
—Creo que la familia y la salud están por encima de todo y por tener eso, evidentemente que lo cambiaría. Creo que en eso no hay duda. Los he disfrutado mucho, pero le doy la importancia que tiene.
Cuando todo esto acabe, ¿cómo le gustaría que le recordase la gente?
—Como alguien que ha disfrutado mucho de lo que hace, alguien que es muy constante y que se lo deja siempre todo. Donde voy a competir me vacío y eso es lo que marca mi ADN.