Rally Argentino | 20/10/2026
Ecos de Tierra y Gloria… El Valle de Traslasierra ocupa un lugar privilegiado en la historia del automovilismo argentino. En este rincón de Córdoba, el rally no solo se mira, se respira.
Ecos de Tierra y Gloria… El legado eterno del rally en Traslasierra
El Valle de Traslasierra ocupa un lugar privilegiado en la historia del automovilismo argentino. En este rincón de Córdoba, el rally no solo se mira, se respira.
Es una pasión que se transmite de abuelos a nietos al borde del camino, entre el humo de los asados, el frío de las madrugadas serranas y ese silencio cargado de expectativa que se rompe, de repente, con el rugido de un motor acelerando a fondo entre las montañas.
Para nuestra gente, cada derrape en las sierras despierta una emoción especial, y cada auto que levanta vuelo sobre el ripio representa una parte de nuestra identidad.
La historia de amor entre esta tierra y el cronómetro tiene hitos imborrables. Fue aquí, el 23 y 24 de marzo de 1985, cuando comenzó a escribirse uno de los capítulos más significativos de nuestra tradición deportiva.
Con aquel mítico Rally de Villa Dolores se puso en marcha el primer certamen provincial oficial. Aquella competencia marcó un antes y un después en los caminos del valle, demostrando que nuestras sierras no solo exigen destreza al volante, sino también un profundo respeto por las particularidades del terreno.
Desde entonces, Traslasierra se ha consolidado como un escenario de grandes desafíos deportivos, con caminos de tierra y piedra que han puesto a prueba la habilidad, la precisión y el coraje de destacados pilotos de distintas generaciones.
Y si hablamos de la historia del rally en Traslasierra, hay un nombre que ocupa un lugar fundamental: Jorge Raúl Recalde. Conocido como El Cóndor de Traslasierra, Recalde construyó una trayectoria que trascendió las fronteras argentinas y llevó el nombre de Mina Clavero a los principales escenarios del automovilismo internacional.
Su conocimiento de los caminos de montaña, su capacidad para interpretar las condiciones del terreno y su extraordinario talento al volante lo convirtieron en uno de los grandes referentes de la especialidad.
En 1988 alcanzó uno de los logros más importantes del automovilismo nacional al conquistar la clasificación general del Rally de Argentina, válido por el Campeonato Mundial de Rally.
Aquella victoria lo convirtió en el único piloto sudamericano que ha conseguido imponerse en la clasificación general de una fecha del campeonato mundial.
Su trayectoria y su contribución al crecimiento de la disciplina mantienen una vigencia especial en nuestra región. En reconocimiento a su figura, la Ley Nacional 26.030 estableció el 10 de marzo como Día Nacional del Rally Argentino, una fecha que representa el valor de su legado para todo el automovilismo nacional.
Pero esta tierra también tiene otro protagonista fundamental, un nombre profundamente ligado a Villa Dolores: Ernesto Mario Soto, conocido por todos como 'El Cabezón'.
Soto fue uno de los grandes talentos surgidos de nuestra región. Su estilo de conducción, caracterizado por la precisión, la velocidad y una notable capacidad técnica, lo llevó a destacarse en el automovilismo argentino y a proyectar su trayectoria hacia competencias internacionales.
Su historia estuvo vinculada a la de Jorge Recalde, con quien compartió una amistad y una pasión por el rally que contribuyeron a enriquecer una de las etapas más recordadas de la especialidad.
Uno de sus grandes capítulos deportivos tuvo lugar en 1985, cuando consiguió la victoria en la clasificación general de aquel primer Rally de Villa Dolores, al volante de un Renault 18 GTX de la Clase 3.
Aquel triunfo tuvo un significado especial: un piloto de nuestra ciudad se imponía en los caminos que conocía desde sus comienzos, frente a su propia gente y en una competencia que marcaría un punto de partida para el rally de la provincia.
¡FUE CAMPEÓN NACIONAL!
Consolidó un perfil inconfundible y dio el salto a Europa, donde continuó demostrando su talento y sus condiciones al volante. Pero, ante todo, Ernesto fue aquel pibe de nuestra ciudad que demostró que desde Traslasierra también se podía alcanzar la gloria deportiva.
Recalde y Soto representan dos historias diferentes, unidas por una misma pasión y por una tierra que encontró en ellos a dos de sus máximos exponentes deportivos. Sus logros forman parte de nuestro patrimonio automovilístico y continúan siendo una referencia para las nuevas generaciones.
Hoy, cuando la caravana del Rally Argentino se prepara para regresar a los caminos de Traslasierra, no vivimos simplemente una fecha más del calendario deportivo. Es el reencuentro con una tradición que forma parte de nuestra vida y que, con cada edición, renueva el entusiasmo de toda una región.
Porque cada vez que un auto acelera entre las sierras, el eco de los motores y las nubes de polvo en suspensión nos transportan a tantos momentos compartidos: los asados entre amigos, las reuniones familiares y aquellas madrugadas esperando el paso del primer competidor.
Son recuerdos y costumbres que explican lo que el rally significa para muchos de nosotros.
Con esa misma pasión y compromiso encaramos cada transmisión desde Radio Champaquí. Quiero agradecer profundamente a Rally Argentino por confiar en nuestro trabajo y permitirnos ser esa voz que acompaña, informa y acerca cada competencia a nuestra audiencia y a toda la gente que disfruta de esta fiesta al borde del camino.
A modo de cierre, les diré que el rally en Traslasierra es parte de la memoria viva de nuestro pueblo. Una pasión que atraviesa generaciones y nos recuerda, año tras año, que los grandes protagonistas, sus historias y los momentos que marcaron este deporte permanecen en nuestra memoria.
Porque los años pasan, los autos cambian y llegan nuevos protagonistas, pero hay algo que permanece intacto: el orgullo de pertenecer a una tierra donde el rally es mucho más que una competencia. Es parte de nuestra historia.