Entrevista | 05/10/2026
Cristina Gutiérrez, la segunda mujer en ganar el Dakar habla de la importancia de la salud mental en motor y sobre los desafíos a los que se ha enfrentado. “Es más difícil mantenerse que llegar”, dice.
Cristina Gutiérrez: “Luchas contra mentalidades, no contra géneros”
La segunda mujer en ganar el Dakar habla de la importancia de la salud mental en motor y sobre los desafíos a los que se ha enfrentado. “Es más difícil mantenerse que llegar”, dice.
Son muchos los que sueñan con ir al Dakar, un pequeño grupo de personas quienes consiguen hacerlo y solo unos privilegiados los que conquistan la carrera más dura del mundo.
En una selecta lista desarrollada a lo largo de 48 ediciones, Cristina Gutiérrez fue una de las que logró grabar su nombre con letras de oro y llevar hasta casa un Touareg que, hasta 2024, solo lucía en las vitrinas de otra mujer: Jutta Kleinschmidt (ganó la prueba en la categoría reina en 2001).
Pasaron más de dos décadas hasta encontrar otra excepción a una regla donde el género masculino era el gran protagonista.
Y aunque también lo fue durante los primeros pasos que la burgalesa dio al volante, hasta el punto de que abandonó la competición por ser la única chica, la española volvió y lo hizo para ganar.
Tal y como explica la propia Cristina en el III Congreso Deporte en Positivo organizado por AS, la salud mental es clave en un mundo tan exigente como el del motor, sobre todo en los momentos complicados: “Me he hecho muchas veces la pregunta de si quiero parar, porque a veces llegas a estar muy cansado”, afirma la burgalesa.
Que también recalca la importancia de tener un buen entorno a su alrededor: “Gracias a esas personas he podido continuar en momentos en los que no tenía fuerzas”, asegura en una charla moderada por Carmen Ruiz, redactora de Motor en AS.
Además, la ganadora del Touareg recalca lo crucial que es estar segura de una misma, ya que durante el camino va a haber épocas difíciles: “Va a haber momentos en los que vas a dudar de ti y tienes que sacar fuerza de donde no hay para decir ‘he llegado aquí por algo, lo valgo, soy capaz de seguir adelante pese a las dificultades".
Y de situaciones complejas, Cristina sabe bastante, ya que se ha enfrentado a ellas desde pequeña, sobre todo al ser un mundo tan copado por hombres.
La casi hegemónica presencia masculina la pudo notar desde que era solo una niña, como recuerda: “Empecé a conducir con cuatro años y a los nueve tuve la oportunidad de correr en karts”, rememora.
Pero la burgalesa decidió no competir, porque era la única chica: “Ahí fue el momento en el que me di cuenta de lo importante que era tener un referente”, afirma, y esa figura la encontró a los 18 años en María de Villota: “Fue un faro que me iluminó el camino”.
La madrileña ayudó a Cristina a cimentar una ya legendaria carrera en los raids, en la que ha tenido que enfrentarse a más desafíos de desigualdad: “No es una cuestión de género, se juntan muchas cosas, como el nivel de culturas,
ya que competimos en sitios donde no están culturalmente tan avanzados, donde no se ve tan normal que una mujer pueda estar compitiendo de tú a tú”, reconoce.
Aunque también asegura que esos pequeños gestos de desprecio la han hecho ser más fuerte en un mundo donde “luchas contra mentalidades, no contra el género” y en el que se ha encontrado más barreras “cuanto más alto he llegado”.
Para ella, lo más importante es dejar huella, y que “un niño pueda tener de referente a una mujer y viceversa” es algo que la llena de satisfacción, como admite: “Eso es igualdad”.
La historia de Cristina Gutiérrez y todo lo que ha atravesado la han servido para llegar a donde ha llegado, a ser la segunda mujer en ganar el Dakar, pero sus inicios en el rally más duro del mundo no fueron sencillos.
“El primer año fue una apuesta personal, de ir al banco y pedir un crédito para poder competir. Parece una locura, pero cuando luchas por tu sueño, haces estas locuras y hay que apostar por uno mismo”.
Coches destrozados y noches en vela sirvieron a la de Santana para ser quien es, toda una campeona que inspira a miles de personas.
Los comienzos fueron complicados, pero la española cree firmemente que es “más difícil mantenerse que llegar”, y seguir ahí es algo que ha hecho durante una década y que continuará haciendo el próximo año en el Dakar 2027 con una nueva marca como es Santana.
Con la que ya ha competido en el Rally de Marruecos 2026, donde consiguió una espectacular novena posición en la general.
Cristina vivió un momento sumamente complicado tras aterrizar del Dakar en enero, ya que Dacia se bajó de los raids y la española se quedó sin asiento: “Supuso llorar mucho”, confiesa, y es que, tal y como afirma, “en el mundo del motor hoy estás en lo más alto y mañana en lo más hondo del pozo”.
Aunque sea un deporte que “te hace ser muy humilde”, ya que hay que “demostrar constantemente que mereces estar ahí”, algo que ella ha hecho en el Rally de Marruecos junto a su compañero Marc Solá.
Cristina afronta ahora el enésimo reto de su carrera con una nueva marca con la que encarará su undécimo Dakar, aunque aún no conoce dónde por el conflicto en Oriente Medio.
Se celebre donde se celebre, la española enfrentará el desafío con mucha confianza y sin arrepentirse de nada de lo que ha hecho.
As Deporte en Positivo es un proyecto de compromiso social que fomenta los valores asociados intrínsecamente al deporte tales como el respeto, la equidad, la inclusión, la humildad, la disciplina o la diversidad.
Frente a la crispación y al ruido que tan presentes están en la actualidad deportiva en los últimos tiempos, esta iniciativa recuerda que más allá de los goles, las canastas y los récords, el deporte tiene un gran potencial como elemento transformador de la sociedad.