WRC | 13/05/2026

Sueño cumplido

Nandu Jubany, cocinero con estrella Michelin, siempre ha sido un apasionado del motociclismo y el automovilismo. Ahora, tras pasar por el Dakar, ha probado el sabor del Mundial de Rallys en Portugal.

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Nandu Jubany: “La vida pasa muy rápido y hay que cumplir los sueños

Tras pasar por el Dakar, el cocinero con estrella Michelin ha probado el ‘sabor’ de los rallys en Portugal. “Estar en el Mundial es un privilegio”, asegura.

Sus dos grandes pasiones son los fogones y el deporte del motor. Nandu Jubany, cocinero con estrella Michelin, siempre ha sido un apasionado del motociclismo y el automovilismo. Ahora, tras pasar por el Dakar, ha probado el sabor del Mundial de Rallys en Portugal.

Tras su paso por el Dakar, ahora se planta en el Mundial de Rallys. ¿Qué pasa? ¿Sigue tirando más la afición que la profesión?
—Bueno, estos son sueños. Cuando yo era muy joven vivía en Monistol de Caldes, un pueblecito por el que pasaba el Mundial de Rallys, y nunca hubiera pensado poder correr. Nunca, en mi vida. Y al final, pues es posible.

Soy un privilegiado que, gracias a hacer de cocinero en mi profesión, he podido hacer esto. Y como la vida pasa muy rápido, tenemos que cumplir los sueños y no dejar escapar ninguno.

¿Cómo ha ido el primer contacto? ¿Qué le parece el Mundial de Rallys?
—Bueno, el primer día de reconocimientos estuvimos catorce horas en el coche, pero el anterior fuimos a comer aquí a un restaurante que asesoramos nosotros y salimos a las dos y media con los mecánicos un poco puestos de sangría.

Empezamos bien el Mundial. Lo empezamos celebrando, que estábamos aquí, que teníamos salud y empezamos bien. Y luego el día se hizo largo, catorce horas, hicimos casi mil kilómetros.

Difícil porque yo lo que he corrido es el regional catalán, que se hacen sesenta kilómetros. Luego hemos hecho un cambio muy grande, y esto me va muy bien para el Dakar. Al final coges velocidad, coges esta experiencia que necesitas y esto es mucho mejor que el Dakar en el sentido de que la adrenalina es la leche.

Y con un viejo amigo, Xevi Pons, que me ha contado que ya desde la época de las motos, cuando él corría en enduro, tienen muy buena relación. Y ahora tiene la suerte de que viene a correr con su equipo.
—Ya nos conocíamos cuando yo hace treinta años abrí un restaurante en Vic. Él era campeón de España de motos y la afición por el gas la he tenido toda mi vida. Luego salíamos a entrenar. Él entrenaba cada día, pero yo sólo podía entrenar a la tarde cuando salía de los fogones. Me iba a entrenar con él.

El día de mi fiesta, que era un lunes, iba a entrenar con él…hay esta afición. Yo nunca pensé que podía estar aquí, pero cuando decidí que podía hacer carreras de coches, la mejor opción era él porque lo que tenía que hacer es aprender, aunque fuera con cincuenta y pico años. Aprender del mejor, de cómo llevar el coche, de cómo hacer.

Yo ya sabía que hacía cursos y la verdad es que me va muy bien porque hemos aprendido mucho más rápido que hacerlo tú, de tu manera y autodidacta. Aprendes del mejor y te ayudan todo, en escoger los neumáticos, en la estrategia de carrera, en cómo pilotar. Me riñe mucho, un poco demasiado ahora que nos escucha. Se pasa, a veces se pasa. Un día no le voy a dar de comer a mi casa. Jajaja.

Bueno y ahora voy a hacer la pregunta del millón: ¿fogones, Dakar o Mundial de Rallys?
—¿Por qué no hacer las tres si puedes? Una cosa es el oficio, es la profesión, que la quiero, que me ha dado todo lo que tengo y que no la cambiaría por nada porque pienso que es el mejor oficio del mundo.

Porque hacer felices a la gente que te viene a casa es la leche, y somos unos privilegiados unos cuantos cocineros ganarnos la vida con una cosa que disfrutamos y además nos piden, por favor, que les demos mesa. Esto es brutal, esto les enseño a mis hijos: que al final este oficio nos ha dado mucho.

¿Las carreras? Pues el Dakar era un sueño que al final se ha cumplido y que voy a hacer durante dos, tres años, cuatro años, los que pueda. Este año vamos a volver a ir y cada día lo hacemos mejor. Y lo de los rallys aún es más porque el rally es la bomba.

Y poder venir al Mundial… quería ir a Suecia pero era muy justo porque terminaba de llegar del Dakar, tenía mucho trabajo y no me pude organizar. Primero es el trabajo y luego es la afición, siempre. Una cosa tengo clarísima que me da la otra, pero los rallys es brutal.

Y poder estar al Mundial me tengo que ir dando golpes a la cabeza porque esto es un privilegio que no puede tenerlo todo el mundo. Yo le digo a Jandrín, el copiloto, que cada día nos tenemos que meter una botella de cava. Por celebrarlo, porque esto es un lujo.

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Nandu Jubany: “Estar en el Mundial es un privilegio”


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